A
los que creen en el misterio de la Encarnación
"Al
caer la tarde decís: Está el cielo colorado, va a hacer bueno..
Por la mañana decís: Está el cielo de un color triste, hoy
va a haber tormenta. ¿El aspecto del cielo sabéis interpretarlo,
y los signos de los tiempos no sois capaces?" [1]
¡Sal a la calle!
Sal, no tengas miedo,
es el Maestro quien te invita.
Adéntrate en el corazón de las personas,
en los acontecimientos
y en los dinamismos del pueblo.
Ahí te ha citado Dios.
Mira con objetividad y profundamente.
Abre los ojos si quieres rezar
y ayuda a abrírselos a los que así lo desean.
Tal vez ahí, en el espesor y objetividad de la vida, descubras al Salvador.
Recuerda lo que dice nuestro hermano L. Boff:
"Somos capaces de leer el mensaje del mundo:
en lo efímero podemos leer lo
importante;
en lo temporal, lo eterno; en el mundo
y en la historia, a Dios.
Y entonces,
lo efímero se transforma en señal de la presencia de lo transcendente;
lo temporal, en símbolo de la realidad
de lo eterno;
el acontecimiento, en sacramento de Dios".
Pero sé paciente,
ejercítate con los tuyos.
Es toda una tarea y una gracia.
Aprende del Maestro:
"Fijaos en la viuda....,
valen más sus dos reales que los miles
de los ricos...".
Deja que Dios mire la vida a través de
tí.
No manipules la realidad,
no le hagas decir lo que no quiere.
Sírvete de los análisis científicos,
te ayudarán a ser objetivo.
Te costará desprenderte de prejuicios ideológicos y moralistas, pero...inténtalo.
Deja que el hermano te descubra las heridas de su corazón.
Coloca tu corazón junto al suyo...
Te hará comprender los condicionamientos
y las grietas de su historia.
No arrojes enseguida la piedra...
Escucha...
Tal vez no la arrojarás jamás.
"Descálzate, la tierra que pisas
es santa",
acércate con cuidado y respeto...
Es la zarza que arde y no se consume.
Prepárate.
¡Atento!
Dios anda por ahí...,
sus huellas lo delatan....,
su Palabra te ayudará a reconocerle en la vida...
Escúchale.
Te descubrirá su plan salvador...
Tiene un proyecto liberador...
¡Obedécele!
"Ve, yo te envío".
Esta suele ser su última palabra.
Acógela.
Vuelve a la vida de nuevo,
pero de una manera nueva, convertido....
y a transformar las fuerzas que neutralizan
el advenimiento del Reino.
No tengas miedo.
Acoge las llamadas que te susurra.
¡Lánzate!
La realidad de la vida y de la historia
necesitan ser cambiadas,
necesitan una palabra con sentido.
Es la hora de la verdad.
Manolo
Barco
Palomeras
(Vallecas)