Espiritualidad del trabajo
Ponencia de
José María Rubio
Consilario de la JOC
en las IX Jornadas de Pastoral Obrera
Iglesia de Madrid
Toda persona debe ser espiritual: la espiritualidad es el talante con el que se afronta la vida.
1.- ¿Qué
queremos decir cuando hablamos de “espiritualidad”?.
“La
espiritualidad cristiana se parece a la humedad y al agua que mantiene empapada la hierba para que ésta esté
siempre verde y en crecimiento. El agua y la humedad del pasto no se ven, pero
sin ellas la hierba se seca. Lo que se ve es el pasto, su verdor y su belleza;
y es el pasto lo que queremos cultivar, pero sabemos que para ello debemos
regarlo y mantenerlo húmedo”. Con esta sencilla parábola
explicaba un obrero lo que era para él su vida cristiana, su
espiritualidad.
La “hierba” de la parábola es el trabajo, es la vida cotidiana, las relaciones con los vecinos, compañeros, y también el compromiso por la justicia, la militancia. Necesitan “el agua y la humedad” para no marchitarse, para no quedarse en flor sin fruto. Necesitamos el “agua” como la necesita el pasto. (“El camino de la espiritualidad.”Segundo Galilea. Pág.22)
Si el agua del prado se estanca, o si está contaminada, la hierba se va deteriorando o pudriendo. La calidad del agua mejora la vitalidad de la hierba. Del mismo modo la calidad de la espiritualidad se transmite a la calidad de la acción y del estilo de vida . En el Evangelio de la samaritana Jesús nos enseña que esta “agua” no la podemos extraer totalmente de nosotros mismos, y que es un “agua” que debe durarnos siempre.
“Jesús le respondió: “Todo el que beba de esta agua,
volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no
tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se
convertirá en él en fuente de agua que brota para vida
eterna” Le dice la mujer: « Señor, dame de esa agua, para
que no tenga más”(Jn 4:13-15)
Algo así es
la espiritualidad. Son las motivaciones, el talante profundo que van arraigado en la
cabeza, pero sobre todo en el corazón del creyente. Son como las raíces que le
permiten una veces “dar mucho fruto”, otras “resistir los vendavales”,
otras “dar acogida y sombra a quien se acerca a
él”, y en cualquier caso, “tener vida, crecer”, y
“mantenerse de pie”, vivir con esperanza, sentirse realizado...
La espiritualidad pasó por una amplia crisis; ser una persona espiritual o espiritualista” era sospechoso, pero pronto hubo reacción...
La espiritualidad no es un conjunto de “medios” o “prácticas religiosas”. Es, más bien, la experiencia personal de “ser creyente, la experiencia del Dios de Jesús”, experiencia que de algún modo le envuelve y dinamiza toda la vida y acción, en todos sus aspectos . Lo que le da a la espiritualidad, su fuerza es el ser una “experiencia vivida”, personal.
Una persona “espiritual” no es la que realiza muchos “actos religiosos”, o la que vive como “fuera de la realidad”, sino la que “ vive el espíritu de Jesús; la que vive y se expresa a su estilo”: profundo , apasionado (honradez con lo real).
“Todos los que son guiados por el Espíritu
de Dios son hijos de Dios.(Rm 8:14)
2.- Las claves de la espiritualidad cristiana: El seguimiento de Jesús desde la opción por
los pobres.
La espiritualidad cristiana
consiste en “vivir el espíritu que vivió, que animó
a Jesús”.
a).-El espíritu que animó a Jesús: Jesús vivió y cultivó experiencias hondas, sentimientos profundos, convicciones fuertes, opciones claras que le marcaron decisivamente:
1.La experiencia del amor del Padre.
Jesús vive a flor de piel la experiencia de que el Padre es fuente de vida, siempre acompaña, es bueno, es Amor; uno puede confiar en él. Jesús habla con su Padre, dialoga con él, lo siente presente y activo en las situaciones más diversas de la vida. Se siente querido por El.
“En aquel momento, se llenó de gozo
Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: « Yo te bendigo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios
e inteligentes, y se las has revelado a pequeños”. (Lc 10:21)
Un militante se expresaba de esta manera, al acabar en la
JOC y despedirse:
“El regalo más precioso que me llevo de la JOC es el
sentirme querido por el Padre, por Dios. Dios se ha ido haciendo presente en mi
vida continuamente desde hace
años. Me ha escuchado y me ha dado la mano en momentos diferentes. Me ha animado y me ha
echado alguna bronca que otra, pero sobre todo me ha querido y me quiere, lo
que provoca en mí un enorme sentimiento de tranquilidad y confianza.
Para mí hablar de
Dios es natural , porque creo en él, porque le quiero, y trabajo para
que se haga presente en el mundo obrero.” (Carlos M.).
2.La misericordia.
Jesús vivió muy de cerca el sufrimiento de la gente; lo interiorizó, lo hizo suyo y quedó afectado por él. Sintió compasión, dolor, cariño, cabreo... ante “la viuda que ha perdido a su hijo único”(Lc 7,11), ante los paralíticos-leprosos que son marginados (Lc 17,11-13), ante la gente que era manipulada y que no sabía por dónde tirar (Mt 6,34), ante la pecadora que quieren apedrear unos hombres que se consideran justos (Jn 8,2-11). El sufrimiento del pueblo le provoca misericordia y le lleva a actuar con los pobres.
«
Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. (Lc 6:36)
“En el taller mecánico te encuentras a la gente
más sencilla, más pobre en el sentido amplio de la palabra:
pobres económicamente, culturalmente (no tiene estudios, ni la F.P.),
afectivamente ...
Cuando hablo con ellos, la verdad es que aprendo mucho, y luego
intento pararme a “contemplar” a Angel, Aniceto, Mariano, Elvira, ... sus vidas son exclusivamente para trabajar, vidas
muy duras, y sobre todo, vacías, casi sin gente
acompañándoles....
Muchas veces me acuerdo de lo
que decimos en la JOC “un joven trabajador vale más que
todo el oro del mundo..”, “mi pueblo sufre, ... me llama”.
(José L.).
3. Jesús siente una radical confianza en la vida y en las personas: espera un Mundo Nuevo..
Descubre el misterio y a la promesa que hay dentro de cada persona, dentro de la realidad. Siente que el Reino de Dios ya está en marcha:
Y les respondió: « Id y contad a Juan lo
que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los
leprosos quedan limpios, los
sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena
Nueva; ¡y dichoso aquel que
no se escandaliza de mí! » (Lc 7:22-23)
¡Esto ya no hay quien lo pare! (Lc 17,20-21)
Todo este talante, este espíritu Jesús lo vivió con pasión, con entusiasmo, con radicalidad, pero también con dudas y dificultades. Iba configurando su estilo de vivir: el estilo de las bienaventuranzas. El espíritu de Jesús nace de Dios, procede del Padre.
b).- El seguimiento de Jesús:
Por eso decimos que la espiritualidad cristiana consiste en “seguir a Jesús” o que “seguir a Jesús” es el fundamento de la espiritualidad. Un seguimiento que implica:
- vivir como él vivió (el estilo de la bienaventuranzas):
. renunciar al dinero, a los bienes (Lc 18,22), opción por los pobres.
. renunciar a sí mismo, a la propia vida (Mt 10,39), amor a los otros.
. libertad ante los lazos familiares, o sociales si impiden seguirle .
- dedicarse a la causa a la que Jesús dedicó su vida: el Reino de Dios. Jesús dedica su vida a anunciar y a hacer presente el Reino a los pobres. El seguimiento de Jesús supone la solidaridad con los pobres y su causa: ser pobre, estar con los pobres, y luchar por la causa de los pobres. Esta opción por los pobres hoy, para que tenga incidencia, la concretamos en opción de clase. (Lc 4,17)
“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia.”(Mt 9:35)
- vivir la experiencia de “encuentro personal”, de adhesión, de confianza en Jesús, vivo, cercano, amigo, presente entre nosotros. Se trata de seguir a Jesús, no sólo sus valores o sus ideas. El seguimiento se refiere a la persona de Jesús y solamente a su persona. Por tanto, no hay seguimiento de Jesús donde no hay relación personal.
“Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: « ¿Qué buscáis? » Ellos le respondieron: « Rabbí - que quiere decir, “Maestro” - ¿dónde vives? » Les respondió: « Venid y lo veréis. » Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día”. (Jn 1:38-39)
“Yo rechazaba de plano todo eso de la Iglesia y de los curas. Me
aburría. Conecto con la JOC, y conecto con casi todo, menos con la fe;
eso me costaba.
Poco a poco vi que eso de la fe pasaba sobre todo por seguir a
Jesús; esto me animó, y de alguna manera desvió mi
rechazo. Me gustaba ver que
Jesús decía y hacía cosas que a mí me
parecían interesantes”
Ahora ,Señor, te puedo ver en medio de los hombres; y cuando
digo “Dios” nada es hueco; porque estás firme en nuestro
corazón; cada día naces en la clase obrera..
Ahora puedo decir que estás vivo, porque estos años
están cargados de vida, de militancia en la JOC, de gente que me ha
echado una mano y que me ha exigido...” (José M..)
Existe el riesgo de reducir el seguimiento de Jesús a “estar de acuerdo
con ideas o sus valores”, o
de cuidar sólo el “encuentro personal” con Jesús sin
asumir plenamente las consecuencias de este encuentro. Una espiritualidad que
no lleve al compromiso es un engaño alienante.
Encontrase con Jesús, conocerle y seguirle son los ejes de toda espiritualidad cristiana.
3.- La espiritualidad del trabajo.
La espiritualidad cristiana se vive siempre
en situaciones o culturas concretas. Al interior de una única
espiritualidad cristiana, podemos hablar de diversas espiritualidades:
familiar, misionera, del trabajo, o de grandes corrientes de espiritualidad
(identificadas sobre todo por sus testigos o fundadores: franciscana,
ignaciana...). Una determinada espiritualidad no es más que una
modalidad válida de vivir la fe cristiana.
La espiritualidad del trabajo es una espiritualidad que toma en serio un hecho que marca la vida, la cultura de mucha gente: el trabajo, el pertenecer a la clase obrera.. Esto no es algo accesorio o secundario en la persona del trabajador, de la familia obrera, sino que marca su manera de vivir la fe, por eso hablamos de una espiritualidad del trabajo:
.que tenga en cuenta el hecho del trabajo, el ser trabajador. Unir experiencia de
fe y vida obrera / de trabajo.
.que la vida obrera sea fuente de espiritualidad... “Beber en tu propio pozo.
.que nos ayude a situarnos como cristianos en el mundo obrero.
.que conecte los valores evangélicos con los grandes valores de la c.o. y del m.o.
.que dé sentido a nuestro trabajo y compromiso social como militantes obreros.
3.a.-
Una mirada al trabajo, al trabajador, a la clase obrera.
De cara a describir la espiritualidad del trabajo es necesario partir de la
actual situación del trabajo, de la c.o. (ampliar a la c.o., al M.O., a la familia obrera, a los
barrios y ambientes populares...) desde varias perspectivas:
- Aspecto objetivo del trabajo: el trabajo en sí:
- el trabajo, la ciencia.. aportan muchas riquezas, perfeccionan la creación,...
- Nuevas tecnologías: Desempleo, menor dureza física , pérdida del valor creativo,
- no permite la relación humana, diversificación de trabajos, horarios.
-las condiciones de trabajo muy frecuentemente son injustas o deshumanizadoras:
desempleo, precario, inestable (contratos), trabajo negro... El trabajo al servicio del capital absolutamente: explotación y alineación en el sistema de trabajo. (neoliberalismo, economía sin política...)
Aspecto subjetivo del trabajo: en él se realiza el hombre, pone en juego su inteligencia y creatividad.
- Pérdida de derechos laborales, pérdida de conciencia obrera, de sentido de justicia, de clase, pérdida de la participación, acción social. Fragmentación del mundo obrero, debilidad del movimiento obrero
Apatía e indiferencia ante lo social político, instalación en la cultura de la satisfacción, una sociedad débil carente de ideales colectivos, desapasionada; individualismo posesivo, y gran relativismo moral.
El hombre puede realizar se en trabajo, pero también puede alienarse; y esto último sucede cuando hay injusticia en el reparto de cargas y frutos del trabajo.
Los valores, la cultura, del mundo obrero,
el movimiento obrero...
a)Creación.
Un texto del Génesis nos sirve de fondo, de marco de referencia
:
«Vio
Dios cuanto había hecho y todo estaba muy bien... Y dio por concluido
Dios en el séptimo día el trabajo que había hecho, y
cesó en el día séptimo de todo el trabajo que hiciera. Y
bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en
él cesó Dios de todo el trabajo creador que Dios había
hecho» (Gn 2,2-5). Tomó pues Yahvé al hombre y le
dejó en el jardín del Edén para que lo labrase y
cuidase” (Gen 2, 15)
Estos
fueron los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados
La Biblia presenta a Dios trabajando (Gen 1 y 2). Estos versículos repiten tres veces la palabra «trabajo». El trabajo de Dios se recuerda tres veces porque se le quiere dar una importancia especial. Al describir el «trabajo» de Dios se presentan algunos criterios fundamentales sobre el ideal del trabajo humano. Dios puede realizar, suspender, estar satisfecho de él y gozar del descanso y del fruto del trabajo que ha hecho. Dios trabaja libremente para manifestarse a si mismo en el mundo; produce algo valioso; trabaja con satisfacción y, ante lo que ha realizado, « ve que todo está bien».
Termina el trabajo con esa pausa feliz, que es el «descanso de
Dios», del que se desprende el tema del « sábado».
-El trabajo constituye una dimensión fundamental de la
existencia del hombre en la tierra (LE. 4). El trabajo humano es una
participación, colaboración en la acción creadora de Dios.
Sirve al bien de los hermanos y contribuye de modo especial a que se realice el
plan de Dios- (Gen 2,5)
-El sentido de la creación y del trabajo del hombre está en la liberación del hombre.
-El hombre es sujeto, es el centro del trabajo.
-El hombre que -al terminar su semana de trabajo- descansa, imita
el descanso de Dios.
-Los aspectos dolorosos y fatigosos del trabajo son vistos como consecuencia del pecado (Gen 3, 17-19)
b). Exodo y profetas.
Una nueva situación: la
explotación y alineación del trabajo.
“Les impusieron pues, capataces para
aplastarlos bajo el peso de duros trabajos; y así edificaron para
Faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés. Pero
cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se
multiplicaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas. Y
redujeron a cruel servidumbre a los israelitas, les amargaron la vida con rudos trabajos de arcilla y
ladrillos, con toda suerte de labores del campo y toda clase de servidumbre que
les imponían por crueldad. “(Ex 1:11-14)
No es el mero hecho de producir lo que sitúa al trabajo en el
plan de Dios, sino el que esté al servicio del hombre. Aparece en la
Biblia una situación de alienación del trabajo, y cómo
reacciona Dios ante ella. Una triple alineación del trabajo que Israel
tiene que sufrir y que se transforma en clamor:
.un trabajo impuesto que debe ser soportado.
.un trabajo con ritmos frustrantes: no para que el cuerpo-mente se
desarrolle; sino que genera ansiedad, stress. La vida se llena de angustia (Ex
5, 6ss).
.un trabajo realizado exclusivamente en beneficio de quien lo impone:
le impide pensar y gozar de los frutos de sus esfuerzos.
Dios ante una situación de
alienación del trabajo quiere salvar al hombre de esa situación.
«Dijo Yahveh: 'Bien vista tengo la aflicción de mi
pueblo en Egipto y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues
ya conozco sus sufrimientos. He bajado para librarle de la mano de los egipcios
y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que
mana leche y miel, al país de los cananeos, ..... Así, pues, el
clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto
además la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora, pues,
ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los
israelitas, de Egipto '» (Ex 3, 7-10).
Hay aquí tres
protagonistas fundamentales: el Señor, el pueblo, el profeta Moisés.
.El protagonista de la acción es el Señor: « he visto, he
escuchado, conozco, el clamor ha llegado hasta mí, he visto, he bajado,
te envío a Faraón... “ Un Dios que actua.
.La situación de sufrimiento del pueblo como Dios la ve y la capta ;
es el origen de una « historia providencial de salvación».
.Dios, que siente profundamente la miseria y la alienación de
la situación humana, hace partícipe de ello al profeta. El profeta no parte de un
análisis de la situación tal como él la ve, sino que se
sitúa con la misma mirada de Dios y, desde ahí, contempla el
sufrimiento de sus hermanos. No es una percepción únicamente
sociológica, sino histórico-salvífica.
¿Cuál es la liberación que Dios propone?.
a)La Pascua.¿Qué
representa la pascua en este momento de la vida de Israel?
El pueblo
antes de salir celebra la pascua; la importancia fundamental de la experiencia
pascual para Israel consiste en comprender su propia dignidad, el llamamiento a
la libertad y, por consiguiente, en afrontar todo lo que se desprende de
él. Nos encontramos frente a una transformación de la conciencia
del pueblo, que se realiza aún antes de asumir los medios concretos de
la salvación.
En la
ceremonia de la pascua, que después celebra, permanece vivo, sobre todo,
el recuerdo de los momentos de persecución y trabajos. Están
presentes, pero no agobian el alma. En el momento de la pascua se vive una
especie de pausa en la historia; se vive ya un momento de liberación; se
celebra esa victoria sobre la angustia de la vida, con la confianza en el Dios
liberador.
b)La
rebelión del pueblo: la salida en busca de una tierra nueva, el pueblo
de Dios en marcha.
c) El sábado: Ante ese pecado el correctivo del sábado, día de descanso y de fraternidad; su sentido social (Dt 5, 14-15). El trabajo humano no solo exige el descanso cada siete días, sino que además no puede consistir en el mero ejercicio de la fuerza humana en una acción exterior; descanso real, ritmos humanos, ocio humanizador..., el encuentro, la fiesta.
Los profetas:
El trabajo en vez hacer
avanzar el mundo, puede ser instrumento para tener cosas, tener nombre (Gn
11,4). Arbitrariedad, violencia, injusticia, hacen constantemente del trabajo
no sólo un peso abrumador, sino un objeto de odio y de divisiones.
Obreros privados de su salario (Jr 22,13; Prov 11,4.28; Sant 5,4), labradores
esquilmados por los impuestos (Am 5,11), poblaciones sometidas a prestaciones forzosas
por un gobierno enemigo (2 Sm 12,31) y también por el propio soberano
(Sm 8,10-18; 1 Re 5,27; 12,1-14), esclavos condenados al trabajo y a los golpes (Eclo
33,25-29). Un Dios que clama por la justicia y por el pobre. “El culto
que yo quiero es...”
c)
Jesús, el obrero de Nazaret.
Jesús
es conocido como un trabajador manual (Mc 6,3), lo mismo que su familia (Mt
13,55).:
¨¿No
es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago,
José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas
aquí entre nosotros? Y se escandalizaban a causa de él” (Mc 6:3)
Dedicó la mayor parte de su vida al
trabajo manual. Su grupo son trabajadores. Conoce materialmente la dureza del
trabajo físico (Mt 13,3) que fue su forma habitual de ganarse la vida.
Compara el Reino de los cielos con los
trabajadores enviados a la viña. Mt 20, 1-16.
El reino de Dios es el valor
supremo a cuyo servicio ha de estar todo lo demás, incluido el trabajo
humano (Lc 12,13-21; Mt 6,19-21). El hombre está llamado a la
construcción de la fraternidad de Dios, el cielo nuevo y la tierra nueva. Dios, hecho hombre, dignifica el
trabajo humano.
d) La
plenitud de toda la creación en Cristo.
El gran misionero cristiano, Pablo,
tenía un oficio (Hc 18,3), que ejercía para ganarse la vida
incluso durante su trabajo apostólico (Hch 18,3; cf. 1 Cor 9,12; 2 Tes
3,8; 2,9; Hch 19,12). Pablo
reprende a los cristianos ociosos y llega «el que no quiera trabajar, que
no coma» (2 Tes 3,11; cf. :era el deber del trabajo (1 Tes 4,9-11; Ef 4,28;
Hch 20,35).
“El nos ha dado a
conocer sus planes más secretos, los que había decidido realizar
en Cristo, llevando la historia a su plenitud al constituir a Cristo en cabeza
de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra”(Ef 1:9-10)
“Dios tuvo a bien hacer residir en
él toda la Plenitud, y reconciliar por él todas las cosas,
pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los
cielos. (Col 1:19-20)
“ Pues la creación misma espera
anhelante que se manifieste lo que serán los hijos de Dios. Condenada al
fracaso, no por propia voluntad, sino por aquel que así los dispuso, la
creación vive la esperanza de ser también ella liberada de la
servidumbre de la corrupción y participar a sí en la gloriosa
libertad de los hijos de Dios. Sabemos, en efecto, que la creación
entera está gimiendo con dolores de parto hasta el presente......
“(Rm 8:19-23)
4.-
Dimensiones fundamentales de la espiritualidad del trabajo.
( a
partir de la reflexión bíblica y de la doctrina de la Iglesia LE.
24-28))
a.- El trabajo como creación, como colaboración con Dios en la construcción del mundo: hacer un mundo más hermoso, a la medida del hombre, al servicio de todas las personas. El fruto del trabajo.
El trabajo como realización de la persona, como servicio a la sociedad, a la humanidad, como lugar de fraternidad, de amistad.
“Me recuerda
mi trabajo en el hospital, cuando se hace entre las dos te produce
satisfacción. Porque el trabajo es de todos” (Ester).
“Acoger bien a un compañero que llega al trabajo” (J.B.)
La dignidad absoluta del trabajador: “Un joven trabajador vale más ...” (Cardijn)
-Dificultades:
.la dinámica productivista – consumista del trabajo sofoca estas dimensiones más humanas del trabajo.
.la fragmentación del trabajo, la superespecialización, los trabajos rutinarios... dificultan sentirse protagonista, creador en el trabajo.
.el trabajo considerado como pura mercancía en el sistema capitalista dificulta el valorar otras dimensiones más hondas del mismo.
b.- El compromiso, la acción, la militancia por la justicia y la fraternidad, la lucha contra toda forma de alineación y de explotación en el trabajo.
Una espiritualidad militante para el compromiso (social o político) por la justicia, por los pobres, que alimente la esperanza en la utopía del Reino...:
Descubrir y vivir la acción , sencilla, como: marcha hacia Dios, como espacio contemplativo, como expresión del talante misionero, como señal pascual, como signo de Cristo resucitado.
Una espiritualidad del trabajo ayuda a :
- despertar la sensibilidad, la cercanía, la misericordia ante los
“cojos, ciegos, paralíticos”, ante las víctimas de la injusticia, de la explotación, de la manipulación,
- actuar, al compromiso continuado dentro del mundo obrero, a permanecer esperanzados en la militancia, a resistir en el conflicto, a continuar después del fracaso...
- nos anima a mantener un estilo de vida pobre, evangélico, sencillo.
- a gozar de la misma acción, de los cambios en las personas, descubriendo ahí la presencia salvadora de Dios.
- a ser testigos de la fe y evangelizadores de los propios trabajadores.
“Me fueron haciendo descubrir un camino, el de
Jesús, que cada día
intento pisar con más fuerza y seguridad. Me ayudaron a ver, vivir y
expresar lo que sentía, a luchar contra todo lo que se opone a una vida
digna, desde lo concreto y lo cotidiano. Hoy soy consciente de que ese camino
es el del Reino de Dios,... tan necesario y tan ausente en nuestra cruda
realidad” (Josechu)
“Cuando me escabullo unos minutos del trabajo y me doy una vuelta por la fábrica para ver a los compañeros, que es algo que está rigurosamente prohibido, lo que hago es un acto de fe. Y lo hago conscientemente porque creo que es importante que hablemos entre nosotros” (J Michel)
c.- El sentido de pertenencia al mundo obrero, de participación en el M.O., la vivencia de los grandes valores de la cultura obrera, vivido como opción e identificación con los pobres, con Cristo pobre, como verdadera historia del salvación de Dios en Jesucristo.
Descubrir a los pobres, a la c.o., quererla, sentirse integrado en ella, adentrarse en su historia, en su dinamismo salvador... es entrar en la dinámica de Jesús, en la dinámica de la encarnación.
Los grandes valores o aspiraciones del Movimiento Obrero como reflejo o expresión de los valores del Reino:
.la aspiración a la justicia y a la fraternidad,
.el valor de la dignidad de cada persona, del trabajo,
.el sentido colectivo, de pueblo, de comunidad,
.la fuerza liberadora de la acción,
.la solidaridad obrera como expresión eficaz del amor,
.la resistencia a la injusticia, la permanencia en la acción como expresión de la
esperanza cristina,
.la utopía de una sociedad sin clases, signo del Reino.
d.- Una espiritualidad para la misión, para la evangelización de la c.o., para ser y actuar como fermento en de la masa.
“Evangelizar es anunciar y
realizar la salvación de Jesucristo, que proclama y realiza el Reino de
Dios. Reino de justicia, de amor, libertad, paz y santidad. Reino de la comunión
y la reconciliación total del hombre con el hombre y del hombre con
Dios. Es una acción total , que implica una dialéctica con dos
polos principales situados en el presente y en el futuro:
-en
la confesión, celebración y comunión de la fe explícita
en Jesucristo, por medio del testimonio, anuncio y fe de la comunidad creyente.
-y
en el compromiso militante, en la práctica social de la
liberación del hombre en todas sus diversas formas históricas
posibles.
Esto es lo
que han intuido desde el principio los Movimientos apostólicos y lo que
deben ir realizando a través de cambios históricos importantes y
de nuevas formas y figuras concretas”. (Pastoral y espiritualidad para el
mundo moderno. Fernando Urbina.)
d.- El ritmo trabajo-descanso.
Un descanso que humanice, que abra a la fraternidad, a la fiesta, a la contemplación..., más que al stress, a la diversión a tope, a la superficialidad, al consumismo....
e.- El trabajo cotidiano como identificación personal con Cristo Obrero, y como construcción del mundo nuevo. Una experiencia que te lleva o te permite “integrar en el futuro que se construye esas “pequeñas vidas insignificantes” –la del albañil, la del ama de casa, la de millones de personas irrelevantes en la historia...; en el árbol que se va haciendo un bosque, lo decisivo no son las hojas y los frutos de cada estación, a pesar de ser tan bellos. Lo decisivo es cada célula que va construyendo las capas concéntricas del tronco, que permanecen, que son canales de savia para el futuro, que “construyen” el árbol De la misma forma, en la historia lo decisivo no es lo más aparente: los reyes, los grandes –hojas y frutos vistosos- Lo decisivo son las pequeñas vidas hechas en sintonía con lo que es la savia del mundo: el Amor, la solidaridad. Pero esta visión, esperanzadora para los pobres, solo se tiene desde Jesús, a partir de la vivencia de la fuerza de Cristo resucitado” (Luis B.)
f.- Una mística cristiana que configura un estilo de vida alternativo :
“Frente
al carrerismo, la competitividad, el consumo, el afán de dinero, el
exhibicionismo y la banalidad del yuppismo neoconservador, hay que presentar el atractivo de la vida
sencilla, austera, centrada en ser uno mismo radicalmente, en el encuentro con
los otros, en la solidaridad con los dolientes..”(J. Mª Mardones)
5.-
¿Cómo vivir una espiritualidad del trabajo?
Recordar previamente que:
-La
espiritualidad cristiana no crece o se consolida espontáneamente,
“de golpe” o en un momento cargado de emotividad o sentimientos. Va
agarrando poco a poco a la persona. Y como la hierba del prado, si la cuidamos,
se mantiene viva y crece, de lo contrario se seca.
- La espiritualidad , la fe no es sólo fruto de nuestro esfuerzo o resultado de unos medios correctamente utilizados, es don del Espíritu, regalo del Padre que debemos acoger y pedir.
“ En esto conocemos que permanecemos en él
y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. (1Jn 4:13)
Medios:
1- Educar la mirada ante el trabajo, los trabajadores, la c.o.:
.ser atentos y observadores.
.capaces de disfrutar del trabajo, de contemplar...
.descubrir en los compañeros hermanos.
.sensibles ante la injusticias,
.mirar siempre desde el lado de los pobres.
.una mirada misericordiosa, liberadora.
2- Los momentos de parada, de silencio: “beber de nuestro propio pozo”.
En el silencio escuchamos mejor la voz de Dios, los gritos de los hombres. Son necesarios en la vida del militante momentos de silencio y de soledad.
El silencio exterior, ambiental facilita la escucha, la interioridad. Pero también el silencio interior: a veces necesitamos acallar todo ese ruido que sale de dentro de nosotros mismos. Se trata de hacer silencio para escuchar mejor.
El silencio es el umbral de la admiración, de la emoción, de la contemplación, de la ternura, del disfrute de la belleza:
.momentos para mirar en perspectiva la vida,
.momentos de oración, de escucha de la Palabra
.momentos de cultivar todas las dimensiones a que antes hacía referencia.
El gusto y las ganas por pararse y captar la riqueza de la militancia es algo que se va adquiriendo progresivamente, como por etapas.
“Ahora, con
la claridad de la mañana y en paz conmigo mismo, me siento agradecido de
estar aquí. Pienso en Tí, Señor, y creo que si no fuera
por Ti, la historia hubiera sido distinta; creo que si no fuera por Ti millones
de hombres no habrían encontrado el sentido de vivir; si no fuera por
Ti, no creería que ahora y aquí se hace el mundo nuevo; si no
fuera por Ti , no sería quien soy.
Me siento orgulloso de haberme parado a escucharte” (Luis)
“La
JOC entró en mi vida en 1.986, con el compás de la canción
del elegido y el imborrable recuerdo de un campamento. En esos días Dios
empieza a dibujar los primeros trazos de un proyecto para vida. Han pasado
años desde entonces, las campañas, los gestos las acciones,... y
mucha gente ... y hoy es el día de dar gracias por ellos.
Quiero
dar las gracias a la J.O.C. porque me hizo descubrir mi barrio, mi familia, mis
raíces, y desde ellos mi conciencia de ser Clase Obrera, en estos
tiempos en los que se confunde el "ser" con el "tener".
Quiero
dar las gracias , porque desde el principio me dio una idea clara de lo que era
el amor. Me enseñó a acoger con su acogida, me
enseñó el cariño con su cercanía y me aportó
un estilo de vida con su referencia.
Quiero
dar las gracias por darme capacidades que me han hecho ser más libre. Me
dio la palabra que me permite expresarme, comunicar y defender, me dio una
escala de valores con la que distingo las cosas que verdaderamente importan,....
Quiero
dar las gracias, por la primera Eucaristía en el campamento del Pedroso
en la que cayó un rito y nació una fiesta..
Quiero
dar gracias a la J.O.C. por acercarme a la experiencia de ser querido por Dios
y de sentirlo como mi Padre.” (Josan)
3- El grupo, la comunidad, el movimiento, la
Revisión de Vida Obrera:
Son también unos cauces fundamentales de espiritualidad, escuela de fraternidad.
“Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos”
“Realmente empiezo a vivir esto de
otra forma a los 16 o 17 años, cuando el equipo comienza a ser
también mi grupo afectivo, y cuando empezamos a plantearnos
qué era eso de la conciencia de clase y a conocer un poco más
sobre la persona de Jesús.
En el equipo se van exponiendo las
experiencias de trabajo, en la mayoría de los casos muy precarias, y ante las que empieza a
haber pequeñas iniciativas de acción:
"Sonia,
en una contrata de limpieza se enfrenta porque no le dan las horas reglamentarias
el día de las elecciones".
"Angel,
trabaja en un horno de pan más de 10 horas diarias, que normalmente no
cobra".
José
Luis, se niega a hacer horas extras y consigue que algunos de sus
compañeros también se nieguen".
Mi conciencia obrera y
creyente se ha ido haciendo en un proceso lento. con altibajos, donde ha tenido
mucha importancia el acercamiento al Evangelio y a la persona de Jesucristo,
que constituye mi referencia de fondo. Desde Jesús descubro que los
de abajo, la clase obrera, los oprimidos, son para el Padre los primeros, los
más dignos.
El equipo de militante, donde se me valora y se me
exige, donde se comparten experiencias y se reflexionan, contribuye a la
maduración de mi conciencia obrera y cristiana, a vivirla con
alegría y orgullo, a tomar pequeños compromisos en el trabajo y
en el barrio. (Raquel)
La Revisión de vida Obrera: metodología de espiritualidad militante.
El objetivo último de la Revisión de Vida (RV) es conocer a Jesucristo, entrar en comunión con él y con su trabajo por el Reino.
.El Ver la RV educa la mirada.
Nos enseña a analizar la vida, a comprenderla , a buscar en lo profundo, a detectar el misterio del corazón humano, a ver la vida como Jesús la miraba.
Así vamos aprendiendo a ser “contemplativos en la vida y en la acción”
.El Juzgar es el corazón y el momento más fecundo de la RV:
Escuchamos a Dios, nos ponemos en el lugar de Jesús, nos encontramos con él, interiorizamos la vida, sentimos la comunidad.
El Juzgar de la RV es un momento privilegiado de vivencia del espíritu de Jesús, de acogida de la vida, de escucha de la Palabra, de conversión ,más que de debate.
.Una espiritualidad de la acción.
En el Actuar vamos concretando la acción como marcha hacia Dios. La acción se convierte en expresión de fe. El Actuar nos permite situar la acción no solo en su dimensión práctica o eficaz, sino en su dimensión espiritual, como seguimiento de Jesucristo, como construcción del Reino.
“Pero Jesús les replicó: « Mi
Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo”(Jn 5:17)
“La RV para mí
no es ya un método: se ha
convertido en una forma de pensar y de vivir las cosas.(Carlos M.).
4.- La oración :
La oración es un medio insustituible de experiencia de Dios, de encuentro con Jesús.
“Muchas veces al ir al taller en el coche voy ofreciendo el
día que tengo por delante, sabiendo que me va a costar mucho..., pero le pido a
Jesús que me eche una mano, que me haga más responsable, que haga
bien las cosas, que pueda tener actitudes militantes... Cuando salgo, recuerdo
lo que he vivido, lo que he hecho bien y mal; y le doy gracias por haberlo
vivido. A veces ofrezco el día como una oración por alguna
situación, por alguna persona concreta, por algún
problema...” (Paco A.)
“Cuando comencé la JOC y debía hablar de la
oración a los primeros militantes y a las primeras militantes,
sabéis qué es lo que les preguntaba “¿Qué es
la oración?”, No. Yo les decía: “Amigos, yo voy a
rezar con vosotros, delante de vosotros”.
Yo me ponía de rodillas, y
decía : “Señor Jesús, nosotros hemos hablado de esto, de tal o tal cosa; pero eso no
funciona, tenemos dificultades, hace falta que nos ayudes”. Ellos se
quedaban admirados.” (Cardijn)
Orar desde la vida obrera:
Es una oración de escucha de los gritos de los trabajadores, de sus opresiones personales o estructurales, una oración que hace nuestro el sufrimiento de todos; porque en la medida que escuchemos esos lamentos escuchamos a Dios.
Es una oración de petición continua por todos los sufrimientos personales y por todos los obstáculos para el crecimiento del Reino en el mundo obrero.
Es una oración de rastreo continuo,
para mirar, escuchar, descubrir todos los signos de la presencia del
Señor, todos los avances del Reino, para estar en permanente - acción de gracias y
alabanza al Señor
Es una oración marcada por la sorpresa que nos hace reconocer que Dios siempre es más grande.
Es una oración que nos entronca con el Dios débil que siempre está atado por la autonomía de la naturaleza, de la historia, de la libertad personal, y nos hace pacientes, respetuosos, nos hace caminar a un ritmo distinto al de la eficacia de este mundo.
Es una oración que a través de los fracasos, las frustraciones, incoherencias nos muestra la experiencia de cruz en la liberación.
La oración siempre requiere un clima, sobre todo interior, de fe, de confianza en Dios, de amistad con Jesús.
5- Celebrar la fe, celebrar la vida obrera: “Haced esto mismo en memoria mía”
Celebrar desde la
fe los acontecimientos de liberación, personal o colectiva del mundo
obrero. Llevar la vida obrera a la Eucaristía.
La fe cristiana es esencialmente comunitaria: la recibimos, la alimentamos, la celebramos y la transmitimos en comunidad, en Iglesia. No hay espiritualidad cristiana sin sacramentos, sin eucaristía.
ofrenda
del pan
Si no sabéis lo que se sufre desde la
siembra hasta la cosecha,
durante nueve meses al año,
para recoger el trigo, moler el grano, amasar
la harina...
y luego cocerlo en el horno para hacer el
pan...
Si no sabéis la alegría que
siente
al verlo nacer en otoño, y hacerse
espiga en primavera,
para después segarlo en julio o agosto,
y luego sacar el pan del horno cuando
está bien dorado...
Si nunca os ha faltado pan en vuestra vida,
si nunca habéis compartido el pan que
os sobraba,
si a veces tiráis el pan a la basura...
Si os coméis vuestro pan solos, en un
rincón,
si no invitáis nunca a nadie a vuestra
mesa,
si no tenéis niños, ni amigos,
ni compañeros,
si decís: "Cada uno a lo suyo!. Yo
primero, y los otros detrás...!
Si no sabéis lo que cuesta ganar el
pan,
-como dice la Biblia- "con el sudor de su
frente",
lo que cuesta luchar para defender un salario
digno,
para exigir un mínimo vital para
todos...
Si no habéis experimentado nunca la
alegría que se siente
al dar
nuestro tiempo para los demás,
al conseguir algo para todos,
al hacer triunfar una reivindicación
...
... no podréis nunca comprender
porqué
Jesús ha elegido este pan
como el signo más expresivo de su vida
entregada
hasta la muerte, y muerte de cruz.
Si no sabéis lo que se sufre desde la
poda hasta la vendimia,
para cuidar la vid,
hasta recoger los racimos de uva, pisarlos en
el lagar,
guardar la uva sin que se estropee...