NOTA DELA CONFERENCIA EPISCOPAL
ESPA‹OLA
ANTE LA JORNADA INTERNACIONAL POR LA
SALUD LABORAL
"DEFENSA Y PROMOCI²N DE LA VIDA
EN EL TRABAJO"
La Iglesia est· celebrando con alegrÌa y agradecimiento el AÒo Jubilar 2000 por la EncarnaciÛn del Hijo de Dios, que pone de manifiesto que "Dios busca al hombre movido por su corazÛn de Padre"' para la redenciÛn de la humanidad. La dimensiÛn social del Jubileo se puede concretar en estos dos aspectos fundamentales que son llamados por el Papa Juan Pablo II el Evangelio de la Vida y la Familia y el Evangelio del Trabajo.
Por ello queremos llevar a la consideraciÛn de los catÛlicos y de la sociedad espaÒola la preocupaciÛn por un problema de sumo interÈs en el campo de la vida y del trabajo. La Jornada Internacional por la Salud Laboral, que se celebra el 28 de Abril, denuncia los accidentes laborales y reivindica condiciones de trabajo seguras. La Iglesia quiere manifestar tambiÈn su preocupaciÛn por los accidentes y las enfermedades laborales, fÌsicas y psÌquicas.
Seg™n la OrganizaciÛn Internacional del Trabajo, se producen al aÒo en el mundo aproximadamente 250 millones de accidentes laborales y mueren por accidentes y enfermedades laborales 1.100.000 personas. Lo m·s grave de estos datos es que se podrÌan salvar cada aÒo m·s de 600.000 vidas sÛlo con aplicar las medidas de seguridad que ahora tenemos 2 En EspaÒa tambiÈn existe este lamentable problema En 1998 murieron en el trabajo 1.071 personas3 y surgen continuamente nuevos accidentes y nuevas enfermedades. Cuando la rentabilidad econÛmica se pone por encuna de los derechos y la dignidad de los trabajadores, se comete un grave atentado contra la vida Y la dignidad de las personas.
Con esta ocasiÛn de la Jornada Internacional, hacemos un llamarniento a todos para que, desde la AdministraciÛn, las empresas, los sindicatos y los mismos trabajadores, se cumplan las
leyes de prevenciÛn existentes y se pongan cada vez m·s medios para lograr las mejores condiciones laborales desde el propio contrato de trabajo hasta los aspectos de seguridad e
higiene.
Todos los cristianos debemos implicarnos en la defensa de la vida en el trabajo, porque "el compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad
A{_ _propiamente "eclesial" que exige la acciÛn concertada y generosa de todos los miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristianaÝ Recordamos que, para defender la vida, es necesario que se reconozca la justa escala de valores, la primacÌa del ser sobre el tener, de las personas sobre las cosas6. Y esto, aplicado a las polÌticas laborales, implica que Èstas son correctas, desde un punto de vista Ètico, cuando los derechos objetivos de los trabajadores son plenamente respetados y sus deberes correspondientes son responsablemente vividos 7.
La situaciÛn de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin vÌctimas, en defensa de la vida, colaborando seg™n las posibilidades de cada uno a formar, en nuestra sociedad, la conciencia de la gravedad de la situaciÛn y sus causas, y seguir apoyando la promociÛn del mundo del trabajo en el conocimiento de los derechos y tambiÈn de las obligaciones de los trabajadores respecto a la salud laboral, para exigir su respeto y comprometerse en observar la normativa laboral.
Vemos con esperanza todos los esfuerzos de las organizaciones sociales y de los sindicatos en especial, tendentes a lograr la reducciÛn del n™mero de contratos de trabajo llamados precarios, que provocan buena parte de los accidentes laborales.
Necesitamos favorecer en. el seno de cada comunidad. eclesial que se conozcan estas situaciones y se asuman las responsabilidades derivadas de la defensa y promociÛn de la vida, tambiÈn en el campo de la seguridad y salud en el trabajo. Igualmente debemos ejercer la caridad cristiana acompaÒando y ayudando a las familias de los accidentados.
Con todo esto estaremos anunciando en este aÒo jubilar que "el HUO de Dios con su encamaciÛn se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Precisamente en la carne de cada hombre, Cristo contin™a revel·ndose y entrando en comuniÛn con nosotros, de modo que el rechazo de la vida del hombre en sus diversas formas es realmente rechazo de Cristo (...)."En
verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m·s pequeÒos, a mÌ me lo hicisteis" (Mt. 25, 40) 8.

Madrid, 7
de Abril de 2000
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1 Juan Pablo
H, Tertio millenio adveniente, n0 7
2 Cf.
Comunicado O.I.T., Ginebra, 12 de abril de 1999.
3 Cf.
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Servicio de Estudios e
InvestigaciÛn. Ministerio del Trabajo.
4 Ley de PrevenciÛn de Riesgos Laborales, de 1995.
Plan de AcciÛn sobre la Siniestralidad Laboral, de
1998, de la ComisiÛn Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo.
5 Juan Pablo II, o.c., n† 796 Cf. Juan Pablo II, o.c., n† 98.
7 Cf.. Juan Pablo
II, Laborem exercens, n† 17 Ý
8 Juan
Pablo.,H, Evangelium Vitae, n0 104
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